El sistema de lubricación es uno de los elementos más importantes para el correcto funcionamiento de un turbocargador. El aceite no solo reduce la fricción entre los componentes internos, sino que también ayuda a disipar el calor generado durante la operación. Cuando el suministro de aceite es insuficiente o inexistente, los cojinetes, el eje y otros componentes internos comienzan a sufrir desgaste acelerado, provocando daños que pueden derivar en una falla total del turbocargador.
La falta de lubricación genera un aumento excesivo de la temperatura interna, provocando desgaste en los cojinetes radiales, roce entre los rotores y las carcasas, depósitos de material sobre el eje y, en casos severos, la rotura completa del conjunto rotativo. Identificar las causas, consecuencias y síntomas de esta condición es fundamental para realizar un diagnóstico correcto y evitar daños mayores tanto en el turbocargador como en el motor.
Las imágenes y ejemplos mostrados en este artículo ilustran los daños típicos asociados a la falta de aceite o lubricación, facilitando la identificación de esta falla durante los procesos de inspección y diagnóstico.

El primer y principal daño causado por la falta de aceite es el desgaste de los cojinetes radiales. Una vez desgastados, se produce un aumento de las holguras radiales, provocando el roce de los rotores contra las carcasas, tanto del compresor como de la turbina. Si esta condición se mantiene durante un periodo prolongado, puede llegar a causar la rotura del eje.
En condiciones normales de funcionamiento, la temperatura del eje y de los cojinetes se encuentra entre 100 °C y 125 °C. Cuando existe ausencia de aceite, el eje pierde su capacidad de refrigeración y se genera fricción directa entre las piezas, provocando que la temperatura alcance hasta 550 °C.
Este sobrecalentamiento ocasiona la decoloración del eje y la aparición de depósitos de material procedentes de los cojinetes. Además, la fricción excesiva entre el eje y los cojinetes desgasta progresivamente la superficie interna de los cojinetes radiales, pudiendo incluso obstruir los orificios destinados al paso del aceite lubricante.
Otros componentes, como el collar, la placa trasera y el espaciador, también pueden sufrir daños severos debido a la ausencia de lubricación. Las Figuras 4.1, 4.2, 4.3, 4.4, 4.5 y 4.6 muestran ejemplos típicos de las averías ocasionadas por esta condición.




La falta de aceite o lubricación es una de las causas más graves de falla en un turbocargador, ya que provoca desgaste acelerado de los componentes internos, aumento de temperatura y daños que pueden culminar en la rotura total del conjunto rotativo. Identificar oportunamente las causas, consecuencias y síntomas asociados a esta condición permite realizar un diagnóstico preciso, evitar reparaciones costosas y prolongar la vida útil tanto del turbocargador como del motor.